Las escaras, también conocidas como úlceras por presión, son lesiones en la piel y el tejido subyacente que resultan de la presión prolongada sobre la piel. Las personas mayores con movilidad reducida son especialmente susceptibles a desarrollar escaras debido a la falta de movimiento y circulación sanguínea en ciertas áreas del cuerpo. En este artículo, abordaremos cómo prevenir y tratar las escaras en este grupo vulnerable de personas.

Comprendiendo las Escaras

Es importante reconocer que las escaras pueden desarrollarse rápidamente y son a menudo difíciles de tratar. Usualmente ocurren en áreas donde los huesos están cerca de la piel, como codos, talones, caderas y la parte baja de la espalda. La inmovilidad, la falta de sensibilidad, la humedad y la mala nutrición son factores de riesgo.

Prevención de Escaras

    • Cambios de posición: Una de las medidas más efectivas es cambiar regularmente la posición del cuerpo para aliviar la presión sobre áreas propensas a escaras.
    • Uso de cojines y colchones especiales: Utilizar cojines y colchones diseñados para redistribuir la presión puede ser de gran ayuda.
    • Cuidado de la piel: Mantener la piel limpia y seca es fundamental. Es importante evitar la humedad excesiva y utilizar cremas protectoras.
    • Nutrición adecuada: Una dieta balanceada, rica en proteínas, vitaminas y minerales, es esencial para mantener la integridad de la piel.
    • Hidratación: Asegurar una ingesta adecuada de líquidos ayuda a mantener la piel elástica y resistente.

Reconocimiento de los Síntomas

Detectar las escaras en sus etapas iniciales es crucial. Los signos tempranos incluyen enrojecimiento de la piel, calor, dolor o hinchazón. Si se observan estos síntomas, es importante tomar medidas inmediatas para aliviar la presión y cuidar la piel.

Tratamiento de las Escaras

    • Consulta médica: Si se desarrolla una escara, es fundamental buscar atención médica para un plan de tratamiento adecuado.
    • Aliviar la presión: Continuar con los cambios de posición y el uso de cojines y colchones especiales para reducir la presión sobre la úlcera.
    • Limpieza y cuidado de la herida: Limpiar la úlcera con solución salina y aplicar los apósitos o cremas recetadas por el médico.
    • Control de infecciones: Monitorizar la herida en busca de signos de infección y seguir las recomendaciones médicas para el uso de antibióticos si es necesario.
    • Nutrición y suplementos: A veces, el médico puede recomendar suplementos nutricionales específicos que ayuden en la curación de las escaras.

La prevención y el tratamiento de las escaras en personas mayores con movilidad reducida requiere un enfoque proactivo y multidisciplinario. A través de cambios de posición regulares, cuidado de la piel, nutrición adecuada, y atención médica, es posible reducir significativamente el riesgo de desarrollar escaras y asegurar un tratamiento efectivo cuando sean necesarios. La educación y el compromiso de cuidadores y familiares también son clave en este proceso.

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